Las
leguminosas tienen la ventaja de tener un largo período de vida sin tener que
refrigerarse. Una vez cocidas, pueden mantenerse de seis a ocho días en el
refrigerador sin ninguna alteración, siempre y cuando se refrigeren en un
recipiente diferente al que se utilizó para cocinarlas y se guarden cuando ya
están frías. Si se comete el error de introducirlas al refrigerador cuando aún
están tibias o calientes es probable que se agrien en tres o cuatro días.
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